Demodicosis o sarna roja. 

Es una gravísima parasitosis, determinada por el Demodex canis, que se localiza en el forúnculo pilífero y en las glándulas sebáceas. Algunas razas de pelo liso son afectadas más que otras. Esta es una enfermedad frecuente en los cachorros, ya que parece ser transmitida por la madre durante la lactancia. Sin embargo, intervienen diversos factores que predisponen al perro, como carencias vitamínicas y minerales, parasitosis intestinales, herencia, insuficiente mecanismo hereditario, etc.

La incidencia de esta enfermedad, generalmente, es cada vez mayor en los perros con edades que van de los tres meses al año.

Síntomas.

Lamentablemente, con mucha frecuencia no se determina su presencia de manera oportuna, ya que se presenta de diferentes maneras y con análogas características a otras enfermedades de la piel. Puede haber ausencia casi total de picazón. Se distingue una forma localizada que se caracteriza por áreas parcial o totalmente alopécicas, irritadas, con un diámetro de 1 cm., que pueden localizarse en los arcos orbitales, la frente, cola y en las puntas de las extremidades anteriores. Esta forma puede curarse espontáneamente. La forma eccematosa, que es la evolución de la forma localizada, se debe a un notable espesamiento de la piel y presencia de costra, seborrea, pústulas. Los linfonódulos explorables han aumentado su volumen. La forma eccematosa, a veces, se convierte en causa de muerte para el perro muy gravemente afectado, debido a las complicaciones provocadas por los gérmenes de irrupción secundaria.

Diagnóstico.

El diagnóstico de la enfermedad se realiza a través de la anámnesis (edad del ejemplar, enfermedad de los padre, etc.), a través del análisis clínico y por medio de la escarificación de las lesiones sospechosas que permite, con el auxilio del microscopio, establecer la presencia del demodex.

La Terapia

La terapia general prevé el uso de vitaminas, hepatoprotectores, dieta carnívora, y en los casos graves se utilizan antibióticos de acción retardada.

Profilaxis. Los perros enfermos no constituyen peligro de contagio para los sanos. Sin embargo es una buena norma separar los unos de los otros y proceder a la desinfección de los locales. No existe ningún peligro de que el parásito contagie al hombre.

Sarna sarcóptica.

Se debe a un ácaro Sarcoptes scabiei, variedad canis, que se localiza en el estrato cóneo de la epidermis, excavando galerías donde deposita los huevos. Inicialmente, las zonas afectadas son las de la cabeza, extendiéndose después, la enfermedad, a todo el cuerpo. A diferencia de la sarna roja, sarna sarcóptica se observa tanto en perros de pelo largo como de pelo corto, independiente mente de su edad.

Síntomas.

Prurito intenso continuo, a veces doloroso, localizado inicialmente en el cuello, axilas, cabeza y, sucesivamente, se extiende a las otras partes del cuerpo. El perro, debido al prurito, puede provocarse lesiones que son causa de infecciones bacterianas secundarias. La piel del perro afectado se presenta con manchas rojas, pústulas y ampollas, con sucesivo engrosamiento de la piel y pérdida de pelo en cualquier parte del cuerpo, con mayor incidencia en el hocico, orejas, codos y corvejones.

Diagnóstico.

Examen microscópico de los exudados cutáneos, ablandados con soluciones de hidrato de potasio que permiten determinar la presencia del Sarcoptes canis.

Terapia.

Tricotomía para los ejemplares de pelo largo gravemente parasitados, en los demás casos, champú y soluciones con ésteres fosfóricos, de uso externo, y administración oral de vitaminas y hepatoprotectores.

Profilaxis.

La sarna sarcóptica es muy contagiosa. Se transmite con facilidad de perro a perro. Es necesario, por tanto, separar y aislar de inmediato al perro enfermo de los sanos, y proceder a la desinfección de los locales. El Sarcoptes canis es capaz de afectar incluso al hombre, causando una lesión en la piel de tipo pruriginoso, que tiende a desaparecer en el espacio de pocos días.

Sarna otodéptica

Está determinada por u ácaro, el Otodectes cynotis canis, que se localiza en el meato auditivo externo, causando una grave inflamación del mismo. Síntomas. Sacudidas frecuentes de la cabeza, a veces otohematoma, presencia, al comienzo del meato auditivo, de un exudado seco de color amarronado, en el cual puede verse, con el otoscopio, la presencia de los ácaros.